Crisis

ullrich.c (vía Flickr)

Ya está más que claro que la crisis nos va a seguir acompañando durante este 2010. Aunque algunos nos quisieron hacer ver esperanzadores brotes verdes, la realidad es tozuda e inmisericorde. El desempleo continua creciendo y las empresas no acaban de ver el final del túnel. Los únicos que continúan ganando son los bancos, los mismos que debían regar esos brotes verdes, y que siguen prefiriendo acumular recursos, no sea que la sequía les llegue a ellos también. Ahora somos conscientes de que el modelo de crecimiento tanto de Aznar como de Zapatero era un gigante con los pies de barro. Y ya lo dice la sabiduría popular: más dura será la caída. El resultado de apostar por ese modelo no ha sido crear riqueza para el país, sino todo lo contrario, acentuar las desigualdades entre los ciudadanos, haciendo que la crisis económica pase a ser una crisis social, un lastre que hipoteca nuestro futuro, por lo menos durante unos cuantos años.
Pero esta crisis que sufrimos va más allá de la economía y más allá de nuestro entorno más inmediato. Es una crisis que afecta al modelo de Estado del Bienestar vigente en Europa Occidental desde el final de la II Guerra Mundial. El papel de Europa en el concierto internacional es cada vez menor. El centro de gravedad geopolítico se está trasladando paulatinamente hacia las economías emergentes. Los Estados Unidos se debaten en contradicciones internas, cada vez más debilitados desde que perdieron su reflejo soviético.
¿Cómo se puede competir contra una economía como la China? La mezcla de férrea dictadura y capitalismo salvaje que practica el gigante oriental es la receta perfecta para acabar con las economías que garantizan la protección social de los ciudadanos. Y en Occidente, en lugar de demandar a países como China que respeten los derechos humanos, en lugar de exigir que jueguen con las mismas reglas al juego de la economía, solo hemos querido ver una gran oportunidad de mercado, hemos incentivado que las empresas se deslocalicen hacia estos países, como siempre, para beneficio de unos pocos.
Evidentemente, los sectores dominantes de nuestra sociedad no quieren ver como el pastel se lo comen otros y ya están exigiendo a los políticos que recorten derechos que los ciudadanos europeos veníamos disfrutando durante décadas, y que son una de nuestras principales señas de identidad. Los empresarios europeos han decidido que la competitividad se tiene que lograr recortando los derechos sociales de los trabajadores. Por eso piden despidos cada vez más fáciles, sin “trabas administrativas ni judiciales”, como declaraba hoy mismo el empresario textil Adolfo Dominguez. Por eso se recortan las indemnizaciones por despido, se alargan las jornadas de trabajo y se retrasa la edad de jubilación. Parece que el modelo en que creíamos no va a durar mucho. Y cuando falla este modelo, al final todo se reduce a ver quien tiene más tanques y cañones. Y siempre pierden los mismos.

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No a la guerra

Fibonacci Blue (via Flickr)

Que la guerra de Afganistán se está complicando peligrosamente ya no es una noticia que nos sorprenda. Ayer murió otro soldado del ejercito español en un ataque de la guerrilla talibán. Hoy mismo, los talibanes han atacado la base española de Herat. El cuento de la “misión humanitaria” ya no se lo cree nadie. Los talibanes se están haciendo más fuertes y están confirmando con los hechos la sospecha de que pueden atacar en cualquier parte del país. Un país que, lejos de alcanzar la paz y la democracia, vuelve a estar fragmentado y con un gobierno corrupto y de dudosa representatividad.
La solución del premio Nobel de la paz pasa por más guerra, más tropas y más armas. Y para que no se nos enfade Obama, España también manda más tropas. Más gasolina para intentar apagar la hoguera. Vamos, la misma estrategia que siguió la Unión Soviética en los años 80 y que de poco sirvió. Incluso la población afgana de las zonas controladas por las tropas de la coalición, supuestamente liberados del yugo talibán, perciben ya a estas tropas como invasores y comienzan a ser abiertamente hostiles a su presencia.
Y aquí, en casa, la participación en esta guerra se empieza a cuestionar, pero en unos niveles bien distintos a los que se movieron las movilizaciones contra la guerra de Irak. Ha quedado patente que aquel movimiento pacifista solamente buscaba desgastar al gobierno de Aznar, que era simplemente marketing político auspiciado desde Ferraz. ¿Por qué esta guerra es distinta?¿Por una resolución de la ONU? El horror de la guerra es el mismo, pero los del “no a la guerra” callan vergonzosamente. Y a la derecha no le interesa hacer leña de este árbol. Simplemente son coherentes con su tradicional seguidismo de la política exterior estadounidense.
La ministra Chacón ha dicho hoy mismo que “la presencia española en Afganistán es necesaria”. Necesaria, ¿para qué?¿para quién? Es necesario que Occidente controle el flujo del petroleo del Caspio. Y es necesario para proteger las grandes inversiones de las grandes petroleras en la zona. Esta y no otra es la razón de esta guerra: mantener el sistema neoliberal basado en la gasolina barata, el mismo que provoca el cambio climático y la enorme desigualdad entre los habitantes de este planeta. La cuestión es: ¿nos engañan o nos engañamos a nosotros mismos? Tendremos que preguntarnos, como sociedad, si de verdad tenemos algo que ganar en Afganistán.

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Desesperación

por dwaynemac (Vía Flickr)

Estos días se cumple un año desde que perdí mi empleo. Entonces trabajaba en el sector aeronáutico y el bajón en la cartera de pedidos fue tan grande, que la dirección se vio obligada a despedir a un puñado de sus trabajadores para poder continuar con la actividad. En cualquier caso, me vi en la cola del INEM con 40 años y una hipoteca que mantener. Para una persona que jamás había pasado por ello es una experiencia muy dura, algo que no deseo a nadie. Todos los días oímos hablar sobre cifras de desempleo, perspectivas económicas, cifras macroeconómicas, etc. Y esto da pie a comentarios y discusiones en esta blogosfera nuestra. Pero seguir este debate desde este lado de la barrera acaba disparando la angustia, ya que vemos que la economía continua bajo mínimos y no se crea empleo.
Y no es esta la primera crisis con la que me toca lidiar. Ya en el 93, recién licenciado de la “mili”, y con un flamante título de Periodismo en mi bolsillo, tuve que pasar por muchos empleos precarios para poder llevar un sueldo a casa a fin de mes. Pero entonces tenía 22 años, vivía con mis padres y cualquier trabajo era bueno para ir tirando. Ahora, con 41 años, ya ni siquiera tienes esa opción. Los pocos empleos que van saliendo son para gente más joven y tú vas viendo como tus opciones se van reduciendo cada vez más y tu curriculum va pasando hacia la parte baja del montón.
No se cuanto durará esta crisis, pero si se que no va a acabar este 2010. Esta crisis me ha confirmado varias claves, que no es que sean nuevas, pero si que se han convertido en sangrantes realidades:

  • El crecimiento económico en España (salvo contadas y honrosas excepciones) se ha basado lisa y llanamente en la especulación inmobiliaria y financiera. Nos han vendido humo a precio de oro y nos lo hemos comprado. Pero el humo se ha desvanecido en cuanto han empezado a soplar malos vientos.
  • Los gobiernos, tanto el central como los autonómicos, continúan apostando por el mismo modelo, a pesar de ser evidente que es un suicidio a largo plazo. Se han sucedido las ayudas a bancos y los planes para potenciar la construcción, ahora financiada con dinero público. No se ha apostado por potenciar la industria, la investigación, la innovación o los servicios de calidad. Seguiremos siendo un país de albañiles y ETTs.
  • Los directivos de bancos, cajas e instituciones financieras duermen tranquilos y sin remordimientos de conciencia. Los que provocaron la crisis ahora saben que, hagan lo que hagan, no va a tener consecuencias graves para ellos. El dinero público tapará todos sus desaguisados y nadie les va a exigir que rindan cuentas.
  • Esta crisis ha constatado algo que ya era evidente: la absoluta incapacidad de los sindicatos de defender los derechos de los trabajadores. El modelo no funciona, está obsoleto. Los sindicatos se han convertido en lobbys para conservar el status de unos pocos, en dinosaurios que esperan plácidamente instalados en sus poltronas a que les llegué su extinción. Han permitido que la precariedad sea la norma en el mercado laboral y han abandonado a su suerte a la mayoría de los trabajadores.

Espero que dentro de un año pueda escribir un post más optimista, aunque con las previsiones económicas que se manejan, esto va a ser más bien difícil. El desempleo aún está creciendo y afecta ya a 4 millones de ciudadanos de este país. Las ayudas sociales a estas personas (con familias detrás, no lo olvidemos) son un lastre cada vez mayor para las arcas públicas y no favorecen precisamente a que se revierta la situación. Esto acabará afectando a la convivencia social: nos convertiremos en una sociedad cada vez más bipolar, cada vez se hará más grande la brecha social. Y lo peor es que no hay nadie dispuesto a darle la vuelta a la tortilla.

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Hoy por fin se presenta Irekia, la web del Gobierno Vasco que pretende posibilitar y favorecer la participación ciudadana en el gobierno de todos. Es, sin duda, un paso adelante para los que apostamos por un gobierno abierto y que escuche y responda a la ciudadanía. También está claro que no va a ser la panacea, la herramienta definitiva, ni creo que pretenda serlo. De lo que estoy seguro de que sus responsables están implicados con este proyecto y de que su intención es escuchar y responder a todo aquel ciudadano que lo requiera. Habrá que ver que acogida tiene entre la ciudadanía y como funciona en el día a día, verdadera prueba de fuego para una iniciativa como esta.
Pero antes de que Irekia se presente, ya ha suscitado la polémica. Una polémica fraguada en las redes sociales, sobre todo en Twitter y que ha acabado en los medios tradicionales. La polémica la resume Iker Merodio en su blog, en una crónica en primera persona. El resultado ha sido que Irekia, ya nace cuestionada por una parte de la sociedad (lo que no me sorprende en este país) y parece que la presentación de esta tarde se ha convertido en un acto que muchos van a seguir con morbo (el streaming del acto posiblemente eclipsará a “Sálvame” en share).
No quiero entrar demasiado en el meollo de la polémica, pero si me gustaría remarcar que no he visto que se haya vulnerado mi derecho a la privacidad por la publicación de mi dirección de email (es pública y la tenéis en el sidebar de este blog), y menos en una lista cerrada en la que la mayoría de sus miembros nos conocemos de sobra. Evidentemente, se ha producido un error, un fallo que, lo confieso, yo mismo he cometido muchas veces. Pero no creo que deba enviarse a nadie a Siberia por ello.
Con todo esto, no pretendo dar mi bendición incondicional a Irekia. Pero me guardaré mis críticas (y mis elogios) para mañana, para cuando la web esté en funcionamiento. De momento, me gustaría quedarme con lo que representa el nacimiento de este nuevo espacio participativo, algo que creo que es positivo de por si, independientemente de quien ocupe la Lehendakaritza. Ojalá que la web sea un éxito y eso redunde en beneficio de toda la sociedad vasca. Y, si el que viene detrás lo mejora, también recibirá mis felicitaciones. La escalera es muy larga y éste solamente es un peldaño más.

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Gómez (Vía Flickr)

Hoy hemos conocido que el Partido Popular pretende impulsar una reforma de la Ley electoral en Euskadi, reforma que consistiría en aumentar del 3 al 5% el porcentaje mínimo de votos para poder acceder a un escaño en el Parlamento Vasco. Si echamos mano de los datos de las últimas elecciones, esta reforma supondría que, tanto Ezker Batua como UpyD, pasarían a ser fuerzas extraparlamentarias.
Los otros partidos mayoritarios (PSE y PNV) no parecen estar en contra de este intento de recortar la representación de una parte de la ciudadanía, algo que supondría la imposibilidad de que la pluralidad de la sociedad vasca se refleje en el Parlamento, pluralidad ya bastante deteriorada con la ilegalización de ciertos partidos.
Parece que los partidos grandes se quieren poner así la venda antes de que la herida del posible abandono de la violencia por parte de ETA afecte al actual reparto de poder, al tener que legalizar a la Izquierda Abertzale. Bajo la excusa de la gobernabilidad, a muchos ciudadanos nos quieren recortar nuestro derecho a estar representados en las instituciones de las que nos hemos dotado para regular nuestra convivencia.
¿Esta es la democracia que queremos? Antes de 1975 no teníamos ningún problema de gobernabilidad: un partido único, controlado por una sola persona. Si continuamos dejando que recorten representatividad a la ciudadanía, solamente conseguimos acercarnos cada vez más al ese modelo preconstitucional. Si solamente deciden dos de tres, que se irían rotando en sucesivas legislaturas, la democracia pierde su sentido real y un número cada vez mayor de ciudadanos se sentiría excluido de un sistema viciado de base.
No nos engañemos, con esta iniciativa no pierden solamente EB y UpyD, perdemos todos. La democracia pasaría a ser una farsa, una fachada para esconder la república bananera en la que se convertiría nuestro país.

Rectifico: el PNV se ha posicionado ya en contra de esta modificación, a pesar de lo que se comentaba en prensa esta mañana. También EA se ha manifestado en contra.

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Ahora, a por 2010

Diciembre 31, 2009

Feliz 2010

Optical illusion (Flickr)

Hoy por fin termina este 2009, un año que ha sido duro, tanto en lo profesional como en lo personal. De lo personal no voy a hablar aquí, pero si que me gustaría resumir lo que ha significado este año desde el punto de vista de la actualidad, como van a hacer mis compañeros de la Blogosfera Gorria.
Este ha sido el año de la crisis, es lo que más ha marcado el día a día de los ciudadanos de este país. Muchos hemos perdido nuestros empleos y otros muchos han tenido que padecer la incertidumbre de los EREs. El consumo se ha desplomado y la economía ha pasado a tener crecimiento negativo. Hasta los bancos han tenido un mal año, a pesar de ser los creadores de la burbuja que nos ha llevado a sufrir la situación actual y a pesar de las ayudas que han recibido de los gobiernos para que no nos arrastren a todos al abismo. En algunos países ya se ha iniciado la recuperación, pero en España la situación aún puede empeorar en este 2010, sobre todo en lo que se refiere al desempleo. También destacaría la nula capacidad de los sindicatos para defender los intereses de los trabajadores, que, una vez más, han sido los paganos de esta crisis.
A nivel internacional, ha sido el año de Obama. Un nuevo presidente USA que supo despertar la ilusión de la ciudadanía norteamericana e incluso mundial, pero que ha visto como sus intentos de reforma chocaban una y otra vez contra el rompeolas de los lobbys, demasiado enraizados en las estructuras políticas de Washington DC como para legislar en contra de sus intereses. A pesar de recibir el Nobel de la Paz, ha incrementado el número de tropas en Afganistán, no ha sido capaz de cerrar la base de Guantánamo y ha tenido que aceptar a los golpistas hondureños. Su plan para crear una sanidad pública más fuerte está saliendo adelante a pesar de muchas dificultades, pero va a ser una reforma un tanto descafeinada desde el punto de vista de los estándares europeos.
También este año ha supuesto un nuevo fracaso en la lucha contra el cambio climático, algo que nosotros mismos hemos causado. La cumbre de Copenhage ha finalizado con un vergonzoso acuerdo de mínimos, que no supone ningún avance ni compromiso de los gobiernos con la defensa de nuestro hogar, este frágil planeta que llamamos Tierra.
En España, la crisis está también pasando factura al gobierno de Zapatero, que ve como el Partido Popular le supera en las encuestas de intención de votos, a pesar de los escándalos de corrupción que han salido a la luz pública durante este año. Como nota negativa, destacaría el aumento de efectivos que el gobierno ha destinado a la misión en Afganistán, apostando por la continuidad de la presencia en una guerra en la que no se nos ha perdido absolutamente nada. ¿Donde están aquellos que gritaban “no a la guerra” cuando gobernaba Aznar?
Y por último, el 2009 ha sido el año del cambio en Euskadi. Patxi López se ha convertido en el primer lehendakari socialista, apoyándose en un pacto con el Partido Popular y aprovechando la ilegalización de una opción política, que no ha sabido sacudirse el yugo del inmovilismo de ETA. Pero el tan cacareado cambio solamente se ha materializado (hasta la fecha) más en cuestiones simbólicas que en verdaderas reformas, que es lo que la mayoría de la sociedad demanda. López ha apostado por ser el lehendakari de una parte de los vascos, de esa parte que no se sentía cómoda con Ibarretxe. Esta apuesta por la “revancha simbólica” no aporta nada positivo a una sociedad como la vasca e hipoteca seriamente una nueva legislatura socialista, aunque aún queda mucho tiempo y todo puede cambiar en esta etapa, sobre todo, si ETA por fin decide abandonar su estéril lucha armada, que solamente trae odio y dolor a nuestra sociedad.
Por último, me gustaría recordar a todas las víctimas de la violencia, a todos los que han acabado en prisión por defender sus ideas, a los represaliados y a sus familiares y amigos, a los que han sufrido torturas o los que han muerto de hambre en nuestro planeta. En definitiva, a todos los que han visto pisoteados sus derechos, esos derechos humanos que tan poco se respetan en muchos países. Ojalá el 2010 sea un año de avances en el respeto de estos derechos que todos deberíamos defender.

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