
Ayer se volvió a vivir una jornada de huelga general en Francia. Y es la segunda en dos meses. La ciudadanÃa le ha dejado claro a Sarkozy que no les gusta su plan de recuperación de la economÃa: eso de apoyar a bancos y grandes empresas y dejar que la crisis la crisis la pague el trabajador. Millones de ciudadanos franceses se manifestaron ayer en las más de 200 movilizaciones convocadas en toda Francia para exigir cambios. Y la lucha va a continuar, ya que los sindicatos han anunciado que no cejará la presión, sino que se incrementará hasta el Primero de Mayo.
Reconozco que siempre he envidiado la implicación social de los franceses, su rapidez en salir a la calle para decirle al gobierno lo que piensa. Mientras en Francia la ciudadanÃa dejaba oÃr su voz, aquà disfrutábamos del DÃa de Padre y miles de personas se iban de puente para disfrutar del tiempo primaveral. Asà nos va. Aquà nadie protesta, nadie levanta la voz, los sindicatos no se movilizan salvo en las empresas que ya sufren despidos o expedientes de regulación de empresa, o sea, cuando ya es demasiado tarde. Esperamos que la crisis la solucionen los mismos que la crearon y si no nos pilla, mejor. Y si tu vecino se va al paro que se jorobe.
Los sindicatos han convocado manifestaciones aquà y allá, convocatorias para protestar contra medidas concretas, pero cuando el mal ya estaba hecho. Me temo que solamente provocan la hilaridad en la patronal y los polÃticos. Me temo que al final los empresarios se saldrán con la suya: hacer que los trabajadores paguemos por sus errores y su avaricia.
¿A qué tienen miedo los sindicatos? ¿A perder sus subvenciones? Un sindicalismo patrocinado por el poder pierde todo su sentido reivindicativo y queda incapacitado como interlocutor social válido. En treinta años de monarquÃa parlamentaria han perdido toda la credibilidad que habÃan conseguido en su lucha contra el franquismo. Se han convertido en simples monaguillos del poder polÃtico y económico. Van de representantes de los trabajadores pero solo alcanzan a decir “aménâ€. Yo no me siento representado y como yo los miles de trabajadores que ya han perdido su empleo, los eventuales, los jubilados, las viudas, etc. Volvemos a estar solos ante el peligro. Y la cosa no tiene pinta de cambiar.





Pingback: Jose Luis Salgado
Pingback: Alba López
Pingback: Yellow Mind
Pingback: Iñigo de Luis