Algo de memoria histórica

Este viernes la habitual quietud del entorno del Santuario de Arrate se rompió con una brutal explosión. Dos personas resultaban heridas graves al estallarles un obús de la Guerra Civil que manipulaban (¿para qué?). La locura que arrasó España en los años treinta del pasado siglo continúa creando víctimas. Esta noticia me hizo recordar mi niñez, que transcurrió en Eibar, y en como jugábamos en las trincheras que aún se pueden ver en esa zona y como nos dedicábamos a buscar balas de una guerra que nos resultaba lejana y misteriosa: la guerra de los abuelos. Aún conservo una de aquellas balas en mi escritorio como recordatorio de lo absurdo y horrible que puede llegar a ser un conflicto, primero político que se acaba convirtiendo en militar.
En esta zona se situó en frente desde Octubre de 1936 hasta Abril de 1937, lo que duro la fracasada ofensiva fascista sobre Madrid. La guerra aquí durante estos meses se transformó en una guerra de trincheras y francotiradores. Ambos bandos sufrieron los bombardeos aéreos, pero los republicanos se llevaron la peor parte. Aquí lucharon mano a mano, defendiendo la República, nacionalistas del Batallón Amuátegi y los socialistas del “UGT Nº8”. Muchas veces pienso que es lo que opinarían estos viejos gudaris olvidados de nuestra actual situación política. Vale la pena recordar por lo que pasaron, no vayamos a cometer errores parecidos. Eibar cayó en manos fascistas el 26 de abril de 1937, el mismo día del bombardeo de Gernika. El general Mola en persona vino a tomar posesión del montón de ruinas renegridas en las que se había convertido la ciudad que vio nacer la Segunda República. Pero muchos gudaris continuaron luchando en otros frentes por España y, posteriormente por toda Europa. Hubo eibarreses en la Resistencia francesa, en las tropas de la Francia Libre del general De Gaulle y también entre las tropas soviéticas que defendieron Leningrado del sitio de los ejércitos de Hitler. Al final, las potencias vencedoras de la guerra mundial no hicieron nada para desalojar a Franco del poder, despreciando la lucha de personas que lucharon desde la revolución de Asturias de 1934 hasta la caída de los nazis en 1945. Espero que las próximas generaciones no olviden el sacrificio de estos luchadores y que la democracia no es algo intrínseco, sino que hay que luchar por ella día tras día de aquellos que quieren vaciarla de contenido y convertirla en solamente una palabra hueca. El reivindicar la memoria histórica es la forma de agradecer el sacrificio de una generación ya perdida en el torbellino del tiempo.

About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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