Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa han confirmado lo que ya todos sospechábamos: el paro se ha desbocado en España y alcanza ya la cifra de, nada más y nada menos, cuatro millones de personas desempleadas. Aunque creo que el dato más aterrador es que en un millón de familias todos sus miembros carecen de empleo. Muchos se dan ahora cuenta que la burbuja no era solo inmobiliaria, sino que afectaba también al sector industrial. El impresionante crecimiento de la economÃa española que comenzó con el “España va bien†de Aznar y culminó con la foto de Zapatero en la cumbre del G20 era simplemente un espejismo, un gigante con los pies de barro. Ha sido un crecimiento basado en las subvenciones europeas, en la precariedad del empleo, en el vergonzante uso de las subcontratas que han hecho las grandes empresas y en la explotación de los inmigrantes.
Ahora toda esta gente sobra y, por tanto, se le ha dado la patada y problema resuelto. Y ya no queda quien defienda nuestros derechos. Los sindicatos se han convertido en inoperantes entes institucionales que no van a morder la mano que les alimenta. La conciencia social de la clase trabajadora se ha adormecido a base de televisores de plasma y vacaciones en el Caribe, todo a precios populares. Los bancos nos llevan atados y con bozal gracias a las hipotecas que tanto dinero les han reportado. Pero como les parecÃa poco aún tuvieron que llevar al lÃmite la especulación financiera hasta que el sistema reventó. Los partidos gobernantes han bendecido todo esto con sus polÃticas neoliberales y elección tras elección, continúan llevándose el gato al agua encandilándonos con sus grandes campañas de marketing, sus apelaciones a diferentes opciones nacionales, cuando en el fondo sus polÃticas económicas son idénticas y nocivas todas ellas para los intereses de las clases más humildes.
Si esta crisis no despierta la conciencia social, el futuro que nos espera es negro como noche sin luna. Si no somos capaces de humanizar el capitalismo, de convertir al trabajador de mero instrumento desechable en un bien para el empresario y su proyecto, la sociedad en la que vivimos se convertirá en cualquier cosa menos en justa y democrática. Los gurús del neoliberalismo pretenden asustarnos al decir que o esto o el comunismo soviético. Nadie parecer contemplar un término medio, una sociedad de ciudadanos responsables e implicados en la justicia social. Humanizar el capitalismo es una necesidad que traerá beneficios para todos a largo plazo. Lo malo es que está clase empresarial y financiera que nos ha tocado sufrir solamente contempla los beneficios a corto plazo. La Historia pondrá a cada uno en su sitio, pero para nosotros ya será demasiado tarde.
Ya somos más de 4 millones… y subiendo
This entry was posted in España, Euskadi/PaÃs Vasco/Euskalherria and tagged bancos, crisis, democracia, neoliberalismo, paro, sindicatos. Bookmark the permalink.





La situación es gravÃsima. Estoy muy preocupada. Primero porque no se si las medidas adoptadas van por buen camino y simplemente hay que dar algo de tiempo a que empiece a surtir efeco o realmente vamos por el camino equivocado. 4 millones de parados es irrestible. ¿Dónde están los sindicatos? Ya sabemos donde está Rajoy, aprovechando cualquier resquicio para su polÃtica torticera y aprovechando la crisis para las eleccione europeas. Pero aquà nadie habla de un cambio de filosofÃa, de un cambio de estructura económica. En fin, si, estoy preocupada
Te ha faltado una burbuja, la mayor: las ideas. El marketing ha suplantado al pensamiento y todos los esfuerzos se han volcado en envoltorios, no en contenidos. Ya no hay quien tape la realidad de los cuatro millones de ciudadanos en paro y un millón de hogares sin vÃas de ingreso.
¿Hasta dónde llegará el desconcierto?