Esta vez le ha tocado a Honduras

Hay cosas que no cambian nunca. Hay actitudes que se repiten a lo largo de los tiempos. Hay tradiciones que se mantienen a pesar de los cambios en la sociedad y en la Historia. Y una de esas tradiciones, más arraigada que la lotería de Navidad, es el intervencionismo de los militares en los países latinoamericanos. Esta vez le ha tocado la china a Honduras, donde el Ejército ha cogido al Presidente “Mel” Zelaya y lo ha enviado por correos exprés a Costa Rica. Y todo por un referéndum que pretendía organizar el mandatario cercano al movimiento bolivariano liderado por Hugo Chávez, y que no le hacía mucha gracia a la oligarquía que gobierna Honduras desde tiempos de Colón y Cortés.
No niego que tengo curiosidad por ver a donde lleva el tema del movimiento bolivariano, pero mis sensaciones no son muy buenas. Personajes de la catadura moral de Chávez, utilizando un lenguaje populista, se aprovechan del justificado descontento de las clases más bajas, explotadas durante siglos por unas cuantas familias, que son las dueñas de todo Centroamérica y actúan como verdaderos esclavistas. ¿Por qué no se da a estos pueblos la oportunidad de vivir en una sociedad justa y democrática de verdad? ¿No ha acaparado suficiente dinero esta insaciable oligarquía? ¿Cómo es posible que ahora se extrañen de que surjan líderes como Chávez o Correa?

La única novedad de este golpe de estado ha sido la condena de los Estados Unidos, que hasta hoy había sido el principal impulsor de este tipo de acciones, destinadas a mantener en orden su “patio trasero” y a salvaguardar los intereses de las multinacionales USA. Barack Obama se ha desmarcado de todos sus predecesores desde Monroe y ha pedido “respeto por la ley y las normas democráticas”. También se han pronunciado en contra las autoridades de la Unión Europea y el Presidente Zapatero. Esperemos que se imponga el sentido común y se restaure en su puesto al presidente que eligió el pueblo hondureño, que son los que tienen que decidir qué futuro quieren para su país.

Foto:Esteban Felix/Associated Press

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About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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3 Responses to Esta vez le ha tocado a Honduras

  1. Esperemos se vuelva a la legalidad.

  2. Marco says:

    solo quería comentar, que no es fácil determinar en este caso quien tiene la razón. Si bien no es de ninguna manera aplaudible la fuerza militar para sacar a un presidente electo como perro fuera de su casa, tampoco es aplaudible ver cuanto se ha luchado en estos pueblos por merecer la libertad, la independencia, y ver que un presidente venda su patria en el largo plazo a una filosofía de dictadura paupérrima como lo es la actual filosofía de dictadura chavista. El neocubismo cual lobo se viste de piel de oveja disfrazandose de pobre para luchar por el pobre, pero al final no es mas que una dictaduria, un cáncer que se debe de detener.
    Insisto, yo no aplaudo el trato humano hacia el presidente zelaya, pero entiendo perfectamente el sentimiento de Micheletti. Finalmente esta es una situación pasajera, ya que las elecciones tengo entendido son en unos pocos meses, y los hermanos hondurenyos han preferido sufrir el aislamiento comercial y financiero del mundo, pero no permitir que lidere un presidente que intenta iniciar el veneno chavista en la región.

  3. José Luis Salgado Airas says:

    Esta no es una situación de buenos y malos, pero creo que siempre me pondré al lado del que acepta lo que digan las urnas antes del que se apoya en la fuerza militar para gobernar, aunque sea unos meses. La verdad es que ninguno de los dos me parece que sean lo que Honduras necesita, pero eso, además de subjetivo, es algo que tienen que decidir los propios hondureños, a ser posible votando democraticamente.

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