La Conferencia Episcopal ha vuelto a meterse donde no le llaman, o sea, en política, y los medios tradicionales les ha vuelto a dar una importancia desproporcionada respecto a la representación social que ostenta. Y como no, siguen con su afición por salvar niños no nacidos mientras apoyan incondicionalmente a quienes dejan morir de hambre a miles de niños en los países en desarrollo.
En un estado laico como se supone que es en el que vivimos, la religión (cualquiera de ellas) pertenecen al ámbito de lo privado. Nadie les niega el derecho a educar a sus hijos en su fe (pero fuera de horas lectivas y de instalaciones sufragadas por todos los contribuyentes) ni a votar lo que quieran, ni siquiera a participar en política (inscribiéndose como partido político como cualquier otro).
Lo que es insultante es esa continua intromisión en un ámbito que no les corresponde, amparados por medios de comunicación afines y por el altavoz que les prestan los que no lo son tanto. Y encima, nos hablan de “los justos imperativos de la razón”, como si fuésemos imbéciles y amenazan con la excomunión a los diputados que voten a favor del anteproyecto de ley del aborto. Bueno, pues en el remoto caso de que algún gerifalte del rancio-catolicismo patrio lea estas líneas, le solicito formalmente que inicie de una santa vez mi proceso de excomunión, que creo que me lo he ganado de sobra.





Estamos como siempre. Ellos saliéndose de su ámbito y el gobierno consintiéndolo. Solo esto se teminará cuando el Gobierno, que entiendo solo puede ser el del PSOE, se decida de una vez por todas a dar los pasos para que este país se "laico". Mientras, aguantoformo…