
Parece que la situación que se vive en Honduras ha pasado a un segundo plano en los medios. Y eso a pesar de que lo que sucede estos días en el país centroamericano va a marcar el desenlace de la presente crisis, causada por el golpe de Estado que encumbro a la presidencia a Roberto Micheletti el pasado 28 de Junio. Por una parte, parecía que se iba a iniciar un proceso de diálogo entre los golpistas, el Presidente Zelaya, recluido en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa y los candidatos a las próximas elecciones que Micheletti ha convocado para noviembre. Pero por la otra, la decisión de Zelaya de regresar a Honduras ha movilizado a sus partidarios, a lo que el gobierno golpista ha respondido con represión por parte de la policía y el ejército.
Ayer Zelaya denunció que la embajada brasileña estaba siendo atacada con gases tóxicos, denuncia que ha sido corroborada desde varios medios de comunicación que tienen periodistas destacados dentro de la propia legación diplomática. Muchos de los encerrados empezaron a sangrar y solicitaron la ayuda de la Cruz Roja. El ejecutivo golpista justificaba esos síntomas en el uso de potentes desinfectantes, utilizados para limpiar toda la basura que se generaba desde la propia embajada.
No se sabe aún como afectará la represión al proceso negociador. La realidad es que el gobierno golpista parece cada vez más asentado en el poder. Ni la movilización popular ni la presión internacional han conseguido la vuelta de Zelaya a la presidencia. Y el gobierno ha apostado firmemente por la represión contra los “zelayistas”. El continuar apostando por lucha podría desembocar en una guerra civil abierta, algo que provocaría miles de víctimas. Por otra parte, la economía hondureña está bajo mínimos desde el golpe. Ante esta situación parece que la salida más lógica y menos traumática es la negociación para garantizar la libre presencia de candidatos en unas elecciones presidenciales del que salga un nuevo gobierno legítimo. Pero, ¿estarán los sectores más reaccionarios dispuestos a aceptar cualquier resultado?¿O volverán a recurrir al ejército para salvaguardar sus privilegios? El recurrir a la asonada no debería quedar impune en ningún caso y sería bueno que la comunidad internacional llegase a acuerdos en materia de rechazo, aislamiento y procesamiento de aquellos que promuevan golpes de Estado. Desgraciadamente, los intereses económicos de los grandes acaban justificando la falta de democracia en los países pequeños.





Pingback: Jose Luis Salgado
Pingback: Blogueros alaveses
Lee y comenta: Momento decisivo en Honduras http://bit.ly/dZtwh
This comment was originally posted on Twitter
En Alavablogs: Momento decisivo en Honduras http://bit.ly/46vSTS
This comment was originally posted on Twitter
Pingback: Tweets that mention Mi patria en mis zapatos » Blog Archive » Momento decisivo en Honduras -- Topsy.com