No tenemos nada que ganar en Afganistán

No a la guerra

Que la guerra de Afganistán se está complicando peligrosamente ya no es una noticia que nos sorprenda. Ayer murió otro soldado del ejercito español en un ataque de la guerrilla talibán. Hoy mismo, los talibanes han atacado la base española de Herat. El cuento de la “misión humanitaria” ya no se lo cree nadie. Los talibanes se están haciendo más fuertes y están confirmando con los hechos la sospecha de que pueden atacar en cualquier parte del país. Un país que, lejos de alcanzar la paz y la democracia, vuelve a estar fragmentado y con un gobierno corrupto y de dudosa representatividad.
La solución del premio Nobel de la paz pasa por más guerra, más tropas y más armas. Y para que no se nos enfade Obama, España también manda más tropas. Más gasolina para intentar apagar la hoguera. Vamos, la misma estrategia que siguió la Unión Soviética en los años 80 y que de poco sirvió. Incluso la población afgana de las zonas controladas por las tropas de la coalición, supuestamente liberados del yugo talibán, perciben ya a estas tropas como invasores y comienzan a ser abiertamente hostiles a su presencia.
Y aquí, en casa, la participación en esta guerra se empieza a cuestionar, pero en unos niveles bien distintos a los que se movieron las movilizaciones contra la guerra de Irak. Ha quedado patente que aquel movimiento pacifista solamente buscaba desgastar al gobierno de Aznar, que era simplemente marketing político auspiciado desde Ferraz. ¿Por qué esta guerra es distinta?¿Por una resolución de la ONU? El horror de la guerra es el mismo, pero los del “no a la guerra” callan vergonzosamente. Y a la derecha no le interesa hacer leña de este árbol. Simplemente son coherentes con su tradicional seguidismo de la política exterior estadounidense.
La ministra Chacón ha dicho hoy mismo que “la presencia española en Afganistán es necesaria”. Necesaria, ¿para qué?¿para quién? Es necesario que Occidente controle el flujo del petroleo del Caspio. Y es necesario para proteger las grandes inversiones de las grandes petroleras en la zona. Esta y no otra es la razón de esta guerra: mantener el sistema neoliberal basado en la gasolina barata, el mismo que provoca el cambio climático y la enorme desigualdad entre los habitantes de este planeta. La cuestión es: ¿nos engañan o nos engañamos a nosotros mismos? Tendremos que preguntarnos, como sociedad, si de verdad tenemos algo que ganar en Afganistán.

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About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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4 Responses to No tenemos nada que ganar en Afganistán

  1. faidit says:

    Lee y comenta: No tenemos nada que ganar en Afganistán http://bit.ly/bEG9Sk

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  2. helua says:

    No tenemos nada que ganar en Afganistán | Mi patria en mis zapatos http://bit.ly/d0IyGY

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  3. Pingback: Tweets that mention No tenemos nada que ganar en Afganistán | Mi patria en mis zapatos -- Topsy.com

  4. elordi says:

    Yo también tengo un blog.Faltaría más.Lo malo es que no lo visita ni la madre que le parió.

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