Trincheras abiertas

Que a mediados de 2010, el debate pol铆tico est茅 protagonizado por el reconocimiento a las v铆ctimas del franquismo es una autentica aberraci贸n, fruto de una herida que durante la sacrosanta transici贸n no se supo o no se quiso cerrar. Los jueces estrella, los fascistas sindicados y los l铆deres del bipardismo protagonizan las portadas de la prensa nacional mientras padres y abuelos siguen enterrados en cunetas por toda Espa帽a.

Y enterrados van a continuar y sin plazo previsto para su exhumaci贸n y reparaci贸n de sus nombres. No va a ser el juez Garz贸n el que acabe con la verg眉enza m谩s grande de este pa铆s durante el pasado siglo. Este juez, el mismo que nunca ha tenido reparos en aceptar testimonios obtenidos bajo tortura cuando los encausados eran vascos, ya tiene lo que quer铆a: se ha convertido en el icono de la izquierda progre, el Gary Cooper de la Audiencia Nacional.

Lo que ha puesto de manifiesto este proceso es la constataci贸n de que el franquismo jam谩s desapareci贸 y sigue tranquilamente instalado en todos los recovecos institucionales de la estructura del Estado. Falange y Manos Limpias son solamente la cabeza visible, la parte exterior del iceberg. El Partido Popular vuelve a perder la ocasi贸n de convertirse en un partido de derechas democr谩tico, al estilo europeo y prefiere seguir tapando lo innegable. Adem谩s, se permite el lujo de considerar cualquier revisi贸n de la triunfal historia protagonizada por el glorioso ferrolano como un ataque a la democracia, y se agarran a la Ley de Amnist铆a de 1977 y a la propia Constituci贸n como si fuesen inmutable palabra divina.

Y si algo caracteriza a la democracia real es que todas las leyes, incluso las constitucionales, son susceptibles de ser modificadas siempre que exista una mayor铆a para hacerlo. Por eso resulta curioso ver a los socialistas desga帽itarse en defender a su juez de cabecera a d铆a de hoy, cuando llevan treinta a帽os mirando para otro lado, resucitando el miedo a la derechona solamente en las campa帽as electorales. A la hora de la verdad, que es cuando se vota en e Parlamento, siempre han preferido no remover el asunto, como si estas v铆ctimas fuesen ya de segunda divisi贸n.

Hay que mirar hacia adelante, no se puede progresar mirando siempre hacia el pasado. Pero hay heridas que es mejor cerrar y otros han sabido hacerlo. Pero aqu铆 ya es demasiado tarde para comisiones de la verdad y para reconciliaciones. La trinchera que dividi贸 a nuestros abuelos continua siendo visible y la verdad est谩 ah铆, todos la conocemos y es absurdo tratar de seguir ocultando que lo que hoy tenemos se construy贸 sobre los cad谩veres de ciudadanos que lucharon y murieron por defender una legalidad que jam谩s volver谩 a ser reinstaurada.

Foto: tunelko (Flickr)

About Jos茅 Luis Salgado Airas

Mi nombre es Jos茅 Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicaci贸n online como freelance.
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