Corea, la guerra más larga


Los que hemos vivido los momentos finales de la Guerra Fría estamos viviendo estos días un “deja-vù” en el conflicto que se ha suscitado entre ambas Coreas tras acusar Seúl a la Armada norcoreana del hundimiento el pasado mes de marzo de la corbeta Cheonan de la Marina surcoreana. La tensión entre Pyongyang y Seúl ha ido creciendo y con ella la amenaza de una nueva guerra o, mejor dicho de la reanudación de un conflicto que lleva detenido desde 1953 sin que se llegase a firmar nunca un Acuerdo de Paz.
El régimen surrealista de Corea del Norte, basado en la exaltación de un dictadorzuelo cuyo único mérito ha sido ser el hijo de otro iluminado, juega una y otra vez a tensar la cuerda de la relación entre estos dos países, perpetuando un absurdo conflicto, vestigio de un pasado que ya nada significa para el mundo. Mientras la población norcoreana se muere de hambre, Kim-Jong Il juega al militarismo más irracional. Se permite el lujo de desarrollar un programa nuclear cuando sus “súbditos” no tienen que llevarse a la boca. Juega a provocar a Corea del Sur, Japón o Estados Unidos para ir corriendo a esconderse tras su amigo chino que, con su derecho a veto en las ONU, tiene que sacar la cara por él frente a la comunidad internacional.
Pero es posible que está vez hayan ido demasiado lejos. El primer ministro chino, Wen Jiabao ha declarado que no va a evitar que los culpables de este acto de guerra queden impunes. Y es que a una China cada vez más deslumbrada por las luces de neón del capitalismo, no le interesa enemistarse con Estados Unidos o Japón. El mercado por encima de todo. A pesar de que ambos regímenes tienen una base común, lo de Kim-Jong Il ya no tiene nombre. Bueno, si que lo tiene: es fascismo puro y duro.
Una guerra en esta zona es un riesgo que la comunidad internacional debería evitar a toda costa. Aunque es prácticamente seguro que supondría la desaparición de Corea del Norte como país, las terribles consecuencias en pérdida de vidas humanas parecen no importar al régimen de Pyongyang. Durante esta larga tregua de 57 años, el Ejército Popular de Corea del Norte se ha convertido en el cuarto del mundo, con un coste anual estimado de 5000 millones de dólares. Además, cuenta con misiles balísticos de alcance intermedio y se cree que han conseguido fabricar con éxito hasta tres cabezas nucleares. La otra cara de la moneda es una ciudadanía alienada, que tiene que vivir en una especie de país-secta, adorando a un líder que les mantiene en la más absoluta miseria.

Foto: Radio Nederland Wereldomroep (Flickr)

About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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