A vueltas con las mezquitas

Este mes de Agosto coincide ese año con el mes sagrado del Ramadán para los fieles del Islam. La religión musulmana es la que más seguidores tiene en el mundo actual: unos 1200 millones de personas frente a los 1000 millones de personas que profesan el catolicismo. Evidentemente en nuestro país, las cifras cambian en favor de los católicos, que aún siguen siendo mayoría, pero en nuestro mundo cada vez más globalizado, las cosas van cambiando poco a poco.
Estos días está presente en los medios de comunicación la polémica suscitada por la pretensión de una comunidad islámica neoyorkina de abrir un centro cultural musulmán a pocos metros de la zona cero, el solar que dejó vacío Al Qaeda en el bajo Manhattan tras el ataque al World Trade Center el 11 de septiembre de 2001. Esta pretensión ha sido percibida en ciertos sectores estadounidenses como un insulto a las víctimas del mayor ataque terrorista sufrido por ese país.
Pero esta resistencia a la libertad de culto de ciertas creencias no solamente se da en Estados Unidos. Esta semana hemos sabido que el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz ha negado el permiso de apertura de una nueva mezquita en Lakua. Según los técnicos del Ayuntamiento, la mezquita no se ajusta al planeamiento urbano de la ciudad y que el local no tiene las condiciones adecuadas para un lugar de culto. Curiosa respuesta, y más cuando en ese mismo bloque y en un local de similares características, existe desde hace tiempo una iglesia evangelista, que cuenta con gran afluencia de fieles de etnia gitana y que nunca ha habido ningún problema.
Según declaraciones de Mohamed Bahí, representante de la asociación cultural Al Houda, promotora de la mezquita en Lakuabizkarra, un representante del Ayuntamiento ha argumentado que los vecinos se iban a quejar y por eso no es una buena zona para la mezquita. Volvemos a los argumentos que han generado también la polémica en New York. Pero vivimos en un país donde, teóricamente, se debe proteger la libertad de culto.
Seguimos a años-luz de vivir en un estado laico, donde se garantice la libertad de culto de sus ciudadanos, siempre que sus manifestaciones se realicen en el ámbito de lo privado. Vivimos la paradoja de que a este colectivo musulmán se le niegue el derecho a tener su propio lugar de culto cerca de su casa (ya que las cinco mezquitas vitorianas se encuentran en el centro) pero con sus impuestos ayudan a financiar manifestaciones religiosas de la fe católica como las recientes procesiones de las fiestas (aún celebradas en honor a una figura católica) o la instalación del belén de La Florida cuando lleguen las fiestas navideñas.
Vitoria-Gasteiz ha cambiado. Hace 50 años todos los habitantes de esta ciudad eran católicos, bien por convicción, bien por imposición del Régimen franquista. Pero hoy, en pleno siglo XXI, hay unos 8000 musulmanes que son nuestros vecinos, amén de fieles de otras muchas religiones, que tienen todo el derecho del mundo a practicar y a ser respetados por ello. Y lo que no se puede argumentar desde el consistorio en ningún caso es que esto supone una molestia para los vecinos, como si fuese una convocatoria de botellón. Si existen causas objetivas, que se aclaren. Y si no las hay, que el Ayuntamiento rectifique inmediatamente y conceda el permiso de apertura en el menor plazo posible.

Fotos: DMahendra (Flickr)

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About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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10 Responses to A vueltas con las mezquitas

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  7. Sin el respeto a la libertad de culto, de creencias y de opiniones, no puede hablarse de verdadera democracia. Pero la iglesia católica se niega a renunciar a lo conseguido tras 40 años de absolutismo religioso.

  8. Antxon says:

    me da que el amigo faidit no vive cerca de lakua…
    Está muy bonito esto de la tolerancia… pero cada uno en su casa hace lo que quiere, y yo cerca de la mia no quiero moros. Y no lo digo como despectivo, sino con el termino romano a los residentes de la zona de Mauritania.

  9. Pues te equivocas, si vivo en Lakua, y bien cerca de donde querían poner la mezquita. Me parece muy bien lo que dices de que cada uno en su casa hace lo que quiere, pero lo que haya en los alrededores de tu casa no lo vas a decidir tú. Si se cumplen las premisas legales, no hay motivo justificado para que no se permita una mezquita, una sinagoga, un comercio de chinos, un tanatorio o lo que sea. Yo he vivido junto a una mezquita y junto a una iglesia católica y es bastante más molesta la iglesia, sobre todo en época de bodas y comuniones. Pero aunque me fastidie, me resigno, ya que supongo que cumplen la legislación vigente y no me queda otra. Eso es la tolerancia, respetar la ley y a los demás ciudadanos de tu ciudad, ya sean alaveses o mauritanos.

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