La ética y las tradiciones: la tauromaquia

Ya han pasado unos días desde que el Parlament catalán prohibiese las corridas de toros a partir del 2012 y durante estos días hemos oído opiniones para todos los gustos. Ha sido, sin duda, un tema que ha levantado polémicas desde diversos puntos de vista y ha generado cierto debate en la ciudadanía o, al menos, en los medios de comunicación, incluso en los de otros países.
Desde ciertos ámbitos se le ha conferido a esta prohibición un matiz nacionalista. El Partido Popular se ha apresurado en salir en defensa de lo que consideran la “fiesta nacional” española y han abanderado la lucha por la “libertad”, en contra de la prohibición de la legislación catalana. Y desde el nacionalismo catalán, aunque nadie lo admita, se ha percibido la prohibición como un golpe a una tradición española, una especie de revancha a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut.
Pero el debate más apasionante está siendo el que se refiere a las tradiciones y la ética y la forma en que ambas se pueden conjugar. Para los que defendemos el derecho de los animales a ser tratados con una cierta dignidad, la tauromaquia supone la pervivencia de una tradición primitiva e incompatible con la ética del siglo XXI. Las tradiciones, como las leyes, solamente pueden pervivir si se adaptan a la evolución de los tiempos.
La propia tauromaquia no es algo inmutable, ya que ha ido evolucionando a través de los siglos: el propio toreo a pie que hoy se defiende como una tradición ancestral que se pierde en la noche de los tiempos, apareció durante el siglo XVIII, cuando la nobleza dejó de acudir a los espectáculos de rejoneo ya que el rey Felipe V los consideraba espectáculos bárbaros. Fue el sevillano Joaquín Rodríguez Costillares (1743-1800) el que sistematizó el toreo e inventó la corrida moderna.
La propia evolución social ha hecho que la tauromaquia ceda su puesto de fiesta nacional frente a los deportes como el fútbol. Cada vez acude menos gente a las plazas de toros y los toreros han pasado de ser considerados esos artistas que se codeaban con pintores y escritores a meros personajes de la prensa rosa. En muchas ciudades de España, solamente hay corridas como parte de los programas festivos diseñados desde los ayuntamientos y que se sustentan económicamente, no en el público aficionado que acude a la plaza, sino en el dinero público y a tradiciones asociadas, como los encierros en Pamplona o el paseíllo hasta los toros de los blusas y neskas de Vitoria-Gasteiz.
Así pues, no está claro que la prohibición sea la solución al dilema que supone que torturar hasta la muerte a un animal sea considerado un espectáculo equiparable al cine, al teatro o a un partido de tenis. La misma acción fuera de una plaza de toros supone una pena de cárcel de dos años para la persona que torture y mate a un animal. Pero la prohibición de las peleas de perros ha hecho que estas pasen a la clandestinidad, pero no a que desaparezcan completamente. Y no podemos obviar que la tauromaquia mueve poderosos intereses económicos, que no van a quedarse de brazos cruzados viendo cómo se esfuman sus beneficios.
¿Cuál es la solución a todos estos dilemas? Lo ideal sería que la tradición taurina evolucionase hacia un trato ético del noble toro de lidia que tanto ensalzan los defensores de la fiesta. Ya se celebran en algunos países corridas sin sangre, donde el animal lleva un velcro donde se clavan las banderillas y el espectáculo no acaba con la muerte del toro. No es la solución ideal para nadie, ni para los puristas de la tauromaquia ni para los antitaurinos, pero sería un importante paso adelante para conjugar ética y tradición. Al final, será la propia sociedad la que acabe decidiendo cual será el futuro de las corridas de toros.

Foto: Spacelives (Flickr)

About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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8 Responses to La ética y las tradiciones: la tauromaquia

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  7. Tutto says:

    Sin olvidar que por este “arte” hay una ley de protección animal prometida en el programa del año 2004 y perdida en el limbo …, de mientras, miles de animales sufren maltrato casi gratuito para el torturador …

    País.

    Salu2

  8. Alicia Martínez says:

    Comparto tu criterio y simplemente quería felicitarte por el artículo.
    Saludos cordiales, Alicia

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