Capitalismo de hoz y martillo

Liu_XiaoboLa concesión del Premio Nobel de la Paz al activista por la democracia Liu Xiaobo ha supuesto un duro golpe para las autoridades chinas, inmersas en una campaña de marketing mundial por equiparar su capitalismo salvaje y sin derechos humanos a las democracias occidentales. La reacción china contrasta con la petición de Obama de que el disidente sea puesto en libertad, petición que no ha sido formulada más que por unos pocos países. España también lo ha hecho, pero después de varios titubeos y contradicciones entre miembros del Gobierno.
Que el régimen chino es una horrible dictadura no es una sorpresa para nadie. Sólo tenemos que ver los datos aportados por organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch. El problema es que la apuesta de las autoridades chinas por el desarrollo de una economía capitalista salvaje, amparada en un régimen dictatorial que impide que los trabajadores puedan acceder a un mínimo de derechos salariales y sociales, ha catapultado al gigante asiático a las primeras posiciones de los rankings económicos mundiales.
Esta apuesta por el capitalismo salvaje hace de China un mercado ante el que babean los empresarios europeos y norteamericanos. Además, invertir en China supone grandes ventajas para el empresariado occidental. Le permite mejorar la productividad: nada de trabajadores con derechos sociales, absentismo laboral, huelgas, etc. También, les evita tener que respetar molestas legislaciones medioambientales, que pretender limitar sus contaminantes procesos productivos.
China es, en definitiva, el Nirvana para esos empresarios incapaces de marcar la diferencia a través del trabajo y bien hecho, de invertir en investigación y desarrollo, de aprovechar una mano de obra cualificada que está deseando integrarse en sus empresas. Mientras apelan a su apego a esta tierra para vender sus productos, prefieren llevar la riqueza al otro extremo del mundo, donde sirve para perpetuar una situación injusta para los abnegados ciudadanos chinos.
Estas semanas hemos visto como políticos y empresarios vascos visitaban la Expo de Shanghái y hacían campaña para promocionar Euskadi en el país asiático. Pero la cara oculta de esas “expediciones” son los proyectos de deslocalización, disfrazadas bajo el eufemismo de inversiones empresariales. Hace poco me contaba un trabajador de una conocida marca de bicicletas con inversiones en China como funcionaba la jugada. Las bicicletas llegan apiladas en contenedores, se descargan, se les ponen las pegatinas de la marca, se embalan y se venden como productos fabricados en Euskadi. ¿Así se crea riqueza y empleo en nuestra tierra?

Foto: Maithri (Flickr)

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About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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