Una cita a ciegas con Javier Maroto

Ser alcalde o alcaldesa en una ciudad pequeña o en un pueblo implica siempre el tener que tratar, incluso a veces discutir, sobre temas de la política municipal con amigos, conocidos y vecinos en general. La persona que se presenta para el cargo ya lo sabe de antemano, es lógico y a nadie le pilla por sorpresa. A los alcaldes les pasa un poco como a los seleccionadores de fútbol o baloncesto: todos tenemos nuestra opinión sobre la táctica y sobre la estrategia y el deber moral de expresarlo con vehemencia si nos surge la ocasión.

De cuando aún vivía en Éibar, recuerdo alguna de estas conversaciones entre mi padre y el entonces alcalde y hoy Consejero de Vivienda, Obras Públicas y Transportes del Gobierno Vasco, Iñaki Arriola. Mi padre conocía al alcalde desde que era chaval y tenía con él la confianza suficiente como para incluso llegar a soltarle alguna regañina. El alcalde siempre se mostraba comprensivo y “campechano” al tratar cualquier tema, pero estas conversaciones nunca llegaron a cambiar nada.

Hoy Javier Maroto ha anunciado que tiene la intención de acercarse más a la ciudadanía a través de una iniciativa que han bautizado desde el Ayuntamiento como “Cita con el alcalde”. Cualquier ciudadano va a poder hablar directamente con su alcalde para expresarle su opinión sobre algún tema candente en la política municipal o aportar sugerencias a la gestión municipal. Vamos, que acaban de reinventar la rueda y sin copiar a los de la Michelin.

El alcalde en su discurso de esta mañana matizaba que la iniciativa trata de acercar al ciudadano a la administración, un objetivo muy loable. Pero después precisaba que se trata de dar voz a ciudadanos que no pertenecen a ninguna asociación o lobby “y que tradicionalmente no cuentan con ningún cauce para hacer llegar su propuesta, sugerencia o comentario al primer edil.” Y será el último fichaje del Partido Popular en estas lides, Ángel Lamelas, el encargado de gestionar este servicio y que será el encargado de filtrar las citas “a ciegas” con Javier Maroto.

Parece que la política municipal en materia de participación ciudadana apuesta por el menoscabo del movimiento asociativo vecinal en nuestra ciudad. La historia viene desde bastante atrás en el tiempo y parece obra del mismísimo Maquiavelo. Las asociaciones vecinales han perdido prestigio progresivamente, lo que ha redundado en un menos número de socios y una progresiva precarización económica. Esto las ha convertido en blanco de intereses que van más allá de la mera defensa de los intereses de los vecinos de un barrio concreto.

Estamos viviendo una situación extrema para mucha gente a causa de la crisis y eso ha llevado a que la gente salga a la calle a mostrar su indignación frente a un modelo poco democrático y participativo. Pues una buena forma de encauzar esa indignación es que los vecinos se impliquen en este tipo de asociaciones, que mediante la participación activa lleguen a revitalizar estas células de base de la democracia.

Durante los últimos años se ha ido perdido el espíritu de pertenencia a una comunidad, el espíritu de auzolan que una vez existió en estas tierras. Como vecinos exigimos nuestros derechos, pero esquivamos egoístamente los deberes que también ello implica. Y uno de estos deberes es el de participar, no solo cuando depositamos una papeleta en una urna cada cuatro años, sino también para ayudar a gestionar todos aquellos asuntos que afecten a nuestro entorno geográfico y social.

Por eso es una necesidad moral y práctica el revitalizar ahora nuestras asociaciones, para que sean las encargadas de fiscalizar las políticas que se llevan a cabo desde las instituciones en el periodo entre elección y elección. Y un movimiento vecinal fuerte, plural en su composición y con objetivos claros, sí que cambia las cosas, algo que no va a suceder a raíz de conversaciones más o menos amenas con algún ilustre convecino.

About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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11 Responses to Una cita a ciegas con Javier Maroto

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  3. Aitor says:

    Un buen análisis del declive del movimiento vecinal, convertido como tantas cosas en apéndice del poder político.

    Dices, con toda la razón del mundo, que “como vecinos exigimos nuestros derechos, pero esquivamos egoístamente los deberes que también ello implica. Y uno de estos deberes es el de participar”.

    Yo añadiría que no sólo como vecinos, sino también como ciudadanos. Y por haber eludido nuestro deber de participar, limitándonos cómodamente a votar cada cuatro años, por eso estamos como estamos: protestando indignados en las plazas tarde y mal.

    Un saludo.

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