Blog Action Day: alimentación sana, ¿lujo o necesidad?

Cada día vemos en los medios de comunicación como se habla de la importancia que tiene la alimentación para nuestra salud. Expertos dietistas nos recomiendan una comida sana y equilibrada para evitar los males sanitarios que sufre la sociedad occidental moderna: el colesterol, la hipertensión, la obesidad, la anorexia o la bulimia.

Pero, ¿todos podemos disfrutar de una alimentación sana? ¿O es un lujo al alcance de cada vez menos habitantes de nuestro planeta? Estamos viviendo una de las mayores crisis alimentarias de la historia de la humanidad, pero esta vez los culpables no son las sequías ni otros factores meteorológicos como era habitual hasta ahora. Los culpables son personas que, desde sus despachos en Wall Street o la City de Londres se dedican a especular con las cosechas que deben alimentar a millones de personas.

Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Alimentación, algunas ONG como Ayuda en Acción, Cáritas Española, ONGAWA, Prosalus o Acción contra el Hambre han denunciado que “el 60 por ciento de las cosechas de trigo y otros cereales están hoy bajo el control de los fondos de inversión especuladores”, lo que favorece que las crisis alimentarias mundiales se agraven aún más y que millones de personas no puedan disfrutar de una dieta mínima saludable.

Además, estamos asistiendo a un fenómeno novedoso: el colonialismo agrario. Países ricos y emergentes están comprando tierras en países pobres, sobre todo africanos, para asegurar la alimentación de sus respectivas poblaciones a través de explotaciones intensivas que privan a los pobladores de esas tierras de la alimentación que hasta ahora tenían asegurada mediante una agricultura de subsistencia.

También hay grupos financieros que especulan con las tierras de los países pobres, sobre todo al calor de los ingresos que se prevén por la fabricación de biocombustibles destinados a los países más ricos. Esto implica que haya personas que deben pasar hambre para que los ciudadanos de los países desarrollados podamos seguir usando nuestros vehículos privados usando combustibles que nos venden como “limpios”.

Pero para mucha gente de los países desarrollados la alimentación sana se está convirtiendo también en un lujo que no se pueden permitir. Y no hablamos solamente de la alimentación basada en productos orgánicos, que son más caros que los producidos por la agricultura industrial. Cada vez más familias de clases bajas no se pueden permitir comprar verdura y fruta frescas y deben salir adelante consumiendo comida de restaurantes de comida rápida, con las complicaciones sanitarias que este tipo de alimentación va a deparar en un futuro para niños y adolescentes que deben subsistir con este tipo de nutrición.

Alimentar adecuadamente a una población mundial creciente es un reto que solamente podremos superar con éxito replanteándonos nuestra forma de producir alimentos. La agricultura y la ganadería industrial y el comercio mundial de alimentos tal y como funciona hoy en día no es un modelo sostenible.

¿Y cuál es la solución? La soberanía alimentaria. La humanidad debe volver a aprender a vivir con los recursos que nos ofrece la tierra, pero sin sobreexplotarla ni envenenarla con pesticidas y otros productos químicos, respetando su biodiversidad y acostumbrándonos a comer aquellos alimentos de temporada que se producen cerca de nuestra casa.

Comer sano debe ser un derecho fundamental para toda la humanidad, algo que estamos lejos de conseguir. Tenemos los medios para hacerlo. Como casi siempre, solamente falta la voluntad política de los países más ricos para que todos los hombres y mujeres de la Tierra podamos disfrutar de la alimentación sana que nos merecemos.

Imágen: Blog Action Day 2011

About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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