Otra década negra para Afganistán

Soldado de la ISAF en Afganistán

Estos días se cumple el décimo aniversario del inicio de la operación “Libertad duradera” que lanzó el entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, para acabar con las bases de los terroristas que se atrevieron a atentar contra el World Trade Center y el mismísimo Pentágono. Los norteamericanos iban tras el líder de la red que ellos mismos organizaron y armaron para que luchasen contra los soviéticos, el ya ajusticiado Osama Bin Laden.

Con esta operación militar los occidentales íbamos a acabar con los nidos de los terroristas y, como no, aprovechar el viaje para llevar a los afganos la democracia, la paz y los derechos humanos. La OTAN, con la bendición de Naciones Unidas, iba a liberar a los afganos del yugo talibán a bombazos. Los afganos podrían disfrutar entonces de paz y prosperidad y las mujeres ya no tendrían que llevar burka y podrían estudiar en la Universidad.

Pero nada de eso se ha cumplido, por supuesto. La OTAN se ha enredado en la trama afgana como en su día lo hiciese la Unión Soviética. Después de miles de muertos y heridos, lo único que vamos a dejar en Afganistán es un gobierno corrupto, un país dividido, arrasado por la violencia y a unos talibanes victoriosos y que controlan gran parte del territorio afgano.

Y mientras en España el gobierno de Zapatero se dedica a recortar gastos, en Afganistán se han gastado alegremente miles de millones en un conflicto y se han sacrificado vidas humanas absurdamente. Y parece que a nadie le importa, que a nadie se le ocurre que estamos hablando de una guerra tan infamante como la de Irak, la que sí suscitó una gran oposición en un gran sector de la ciudadanía española. Todos lo que usaron la oposición a la guerra de Irak para desalojar al Partido Popular de la Moncloa, pero que callaron ante la invasión de Afganistán, son, en cierta medida, cómplices de lo que allí ha sucedido durante estos últimos 10 años.

Ahora los estadounidenses y los británicos han anunciado ya su retirada de Afganistán, pero en el Ministerio de Defensa español parece que no hay prisa por ordenar el regreso de las tropas. Y mientras en otros países se producen manifestaciones multitudinaritas en contra de esta guerra, aquí nadie se da por aludido. El aniversario ha pasado casi desapercibido. La abyecta coartada de la ayuda humanitaria parece que aún funciona. Incluso la han vuelto a usar en Libia y con excelentes resultados.

Pero la realidad es la que es y no se puede esconder. En esta última década, las economías occidentales se han debilitado enormemente y el juego de poder mundial está favoreciendo ahora a nuevos actores. El imperio estadounidense, que se complacía en haber ganado la Guerra Fría, se está convirtiendo en lo que quedó de su eterno adversario: un poder militar inmenso sin valores morales con qué justificarlo.

Y mientras tanto, personas y animales inocentes continúan derramando su sangre en una guerra que Occidente nunca pudo ganar.

Foto: ISAFmedia (Flickr)

About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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