El electorado español y su extraña lógica

Cuando pensabas que ya nada podía sorprenderte en esto de la política, siempre pasa algo que te hace cambiar de opinión. A pesar de que todos los sondeos y la “voz de la calle” indicaban que el Partido Popular iba a capitalizar el fracaso de Zapatero en su lucha contra los perversos efectos de la crisis en una batalla que no podía ganar con las armas de las que disponía, la amplísima mayoría conseguida por Mariano Rajoy y los suyos supone un desafío a la lógica, al menos a lo que yo considero como tal.

Es posible que el electorado haya interiorizado que, después de unos años en los que el PSOE ha llevado a la práctica sin éxito todas las recetas neoliberales que le han recomendado los mercados y sus valedores políticos, es mejor el original que la copia. Parece que pocos se han tragado la cantinela de Zapatero y sus ministros de que “estamos haciendo lo que hay que hacer” y confían en que Rajoy haga algo distinto que consiga revertir el delicado momento económico en el que se encuentra este país.

Lo curioso de esta situación es que fue el propio Partido Popular el que puso las bases para que la crisis internacional se haya cebado especialmente en la economía española. Fue Aznar el que infló el mercado inmobiliario que generó la burbuja que explotó en manos de Zapatero, justo cuando más felices se las prometía. Entonces se hablaba de que estábamos en la Champions Leage de la economía. Después se habló de refundar el capitalismo. Ahora estamos a un paso del abismo del rescate, con un ojo puesto siempre en la famosa prima de riesgo.

Por tanto, las posibilidades de que el Partido Popular, que no ha presentado ninguna iniciativa concreta para atajar problemas como el paro o la pérdida de la credibilidad de España como economía, pueda realizar políticas distintas que nos alejen de la crisis es pura fantasía. Yo solamente he visto su ansia de poder cuando estaba en la oposición y, ahora que ha llegado al gobierno, dispone de al menos cuatro años para saciarla. Además se le ha concedido una mayoría absoluta en el Congreso, algo que es como darle un cheque en blanco a un yonki.

¿Y qué hará ese electorado fluctuante que decide quien gobierna este país cuando se dé cuenta de su error? ¿Volver a votar PSOE? ¿Nadie ve más opciones? Es cierto que mucha gente ha optado por apoyar a partidos minoritarios como IU, UPyD o la emergente Equo, pero la Ley Electoral impide que eso afecte en gran medida a los grandes partidos que controlan el Estado para turnarse en el poder, al clásico estilo de Cánovas y Sagasta, apoyándose en un sistema de representatividad que debería estudiarse en las clases de Historia de nuestros hijos.

Parece que otra vez toca atarse al mástil para capear el temporal y esperar a que la galerna conservadora escampe. La cuestión es si la nave democrática, ya bastante deteriorada por los recortes de los últimos años, logrará mantenerse a flote por sí misma. Nos queda el consuelo de que siempre habrá un puñado de valientes que se pongan a achicar agua de la sentina para evitar que desaparezca por completo lo que tanto costo a nuestros padres y abuelos construir.

Foto: ppcv (Flickr)

About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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