Salburua Bizirik, víctima de un modelo vecinal agotado

Hoy hemos conocido una triste noticia: la disolución de una asociación vecinal, Salburua Bizirik, por el hartazgo de la gente que la integra ante el triste panorama de la participación ciudadana en esta ciudad. En un comunicado publicado en su web exponen detalladamente las razones que les han llevado a tomar tan drástica decisión.

Y es que no les falta razón: hay intereses más o menos ocultos que han preferido convertir en un circo el movimiento vecinal vitoriano, bien para desactivar cualquier iniciativa crítica, bien para cargar contra adversarios políticos. La “politización” de las asociaciones se ha extendido como un cáncer en el tejido vecinal convirtiéndolo en inoperable y desacreditando cualquier intento de hacer las cosas bien y de llevar la voz de la ciudadanía al Ayuntamiento.

Pero este proceso ha llegado en estos últimos años a un punto que roza el paroxismo. Hay asociaciones en determinadas trincheras, asociaciones “fantasma” o unipersonales, formadas por gente que se vale del anonimato para lanzar calumnias e infamias impunemente. Por otra parte, desde el Ayuntamiento se ha menospreciado la labor de las asociaciones a base de recortes, tanto competenciales como económicos.

¿Quién en su sano juicio se atreve a meterse en un avispero semejante? Los partidos mayoritarios consideran a las asociaciones como meros instrumentos a su servicio y han colocado a sus peones estratégicamente dentro del movimiento vecinal. La consecuencia lógica es la desaparición de la implicación de aquellos ciudadanos que realmente quieren potenciar y mejorar las condiciones de sus barrios.

La pregunta es ineludible: ¿el modelo asociativo tradicional sigue siendo válido? Con una participación ciudadana casi nula en la vida asociativa, la representatividad real de las asociaciones tradicionales es lógicamente cuestionada. Nadie quiere hacer de comparsa en un viaje como este, a no ser que problemas concretos que afecten a su barrio les una bajo una misma pancarta. Lo hemos visto con la Estación de Autobuses, tanto en Lakua-Arriaga como en el entorno de la Plaza Euskaltzaindia o en Los Herrán.

Los que pensamos que la participación ciudadana (la de verdad) es uno de los pilares de la democracia, percibimos las posibilidades que las redes sociales, los blogs y otras herramientas tecnológicas suponen como un nuevo paso adelante para la implicación de la ciudadanía en el gobierno de lo suyo (de lo nuestro). Sin embargo, observamos horrorizados como estos personajillos taimados y cobardes las utilizan para esparcir  su basura y desacreditar a la gente que lo intenta hacer bien.

Particularmente, en Vitoria hay un par de personajes de estos, que se dedican a crear confusión y a calumniar a ciertas personas (a las que no voy a defender, ya que cada uno puede tener su opinión sobre ellas) usando diversas cuentas bajo diferentes nicks, abriendo y cerrando cuentas, haciendo teatrillos con varias cuentas como si fuesen personas distintas, etc. Además, han llegado a volcar su odio y su resentimiento llenando las calles con carteles anónimos insultantes, algo que provoca una indefensión tremenda a las personas atacadas.

En esta pequeña ciudad que es Vitoria y en los ámbitos en los que nos movemos, la mayoría sabe de quienes se trata y de quienes están detrás de estas marionetas. Porque tan culpable es el troll como el que le ampara o no le desautoriza. Y tarde o temprano, este tipo de actitudes le van a acabar salpicando.

De momento hoy han conseguido una victoria pírrica, la desaparición de Salburua Bizirik. Y esta desaparición no solamente es una pérdida para la ciudadanía de ese barrio, es una pérdida para toda la ciudad, para la pluralidad y para el fomento de una participación ciudadana que algunos se han empeñado en enterrar.

Foto:  widemos (Flickr)

About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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16 Responses to Salburua Bizirik, víctima de un modelo vecinal agotado

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  11. adolfo gago says:

    Querido José Luis

    Suelo leer tu blog a menudo, pero me parece que en post de hoy, te has dejado llevar por la inspiración de Gepetto y de su muñeco Picoccho. Tú conoces bien las personas que se han aprovechado del movimiento vecinal, que han vendido su ideología a cambio de puestos de trabajo para si mismo. Yo lo he vivido en mis carnes y no me siento orgulloso, pero la falta de moralidad de algunos y tu sabes los nombres es mayúscula.
    Así que si escribes sobre ello da nombres y lo que han llegado a a hacer por conseguir estar en el ayuntamiento. Sino es mejor que no escribas nada.

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  13. Gracias por tu comentario Adolfo, pero no voy a entrar en una guerra que no me interesa lo más mínimo. No tengo por que dar nombres ni juzgar a unos con distinto rasero que a otros. La gente de Vitoria no es tonta y sabrá valorar a cada uno por sus actos.
    En esta guerra absurda perdemos todos los vitorianos y por eso la denuncio.
    Un saludo.

  14. adolfo gago says:

    La verdad tiene las patas cortas. Algún día me lo contarás. Feliz Navidad y que pases una fechas entrañables junto a los tuyos.

  15. adolfo gago says:

    Perdón es la mentira. mi momento personal me hace que como cantaban en los 80 sean “malos tiempos para la lirica”.

  16. Suele pasar. Feliz Navidad para ti también.

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