Más paro, más humillación, más pobreza

Hoy hemos conocido las devastadoras cifras de la EPA al cierre de 2012. Ya sospechábamos por donde iban los tiros, pero los fríos números nos dan el reflejo de una realidad que más parece una pesadilla: tenemos una tasa de paro de un 26%, casi 6 millones de parados en España, la mayor cifra de desempleados de la historia. En Euskadi la tasa es del 15,92% (162.800 personas), mientras que en Álava-Araba es del 18,3 %, lo que nos deja un número de 29.000 desempleados en nuestro territorio.

Pero si las cifras son alarmantes, las historias de las personas que hay detrás son desgarradoras. El paro no es solamente una cuestión de ingresos, sino que afecta directamente a la autoestima de las personas que lo sufren, que se ven excluidas poco a poco de una sociedad en la que estaban integradas. Y la exclusión da paso a la humillación, al desdén de las Administraciones Públicas y a la de los políticos que las gestionan y que, en gran parte, son culpables de la alucinante situación en la que nos encontramos.

La onda explosiva de la burbuja financiera e inmobiliaria aún no ha pasado, por más que nos quieran vender desde el gobierno que se ve el final del túnel. La gente que lleva en paro desde hace años no va a ver esa luz que ya parecen vislumbrar algunos políticos desde sus elevadas poltronas. Si se continúa destruyendo empleo, ¿qué va a ser de esos parados de larga duración mayores de 40 años? ¿Cómo van a reintegrarse en la sociedad? ¿Y cómo van a salir adelante los jóvenes que solamente ven precariedad laboral en el negro horizonte?

Mientras tanto, la creación de empleo no es una prioridad para los partidos que gobiernan las diferentes instituciones, por mucho que lo repitan una y otra vez. Los hechos son los que son y no se puede crear empleo a base de recortes. Los partidos mayoritarios han conseguido empobrecer a este país hasta niveles no conocidos desde la postguerra, sembrando el miedo y la desconfianza en una capa social que jamás habría pensado que esto le iba a suceder. Y aún les culpan con aquello de que “han vivido por encima de sus posibilidades”.

Cada día vemos en la prensa quienes son los que han vivido por encima de sus posibilidades: empresarios corruptores y políticos corruptos, banqueros desalmados y consejeros sinvergüenzas de cajas de ahorros, defraudadores y evasores de impuestos, subasteros y comisionistas varios… En fin, la lista es demasiado larga. Pero los culpables no tienen miedo, eso lo dejan para la gente honrada, aquella que trabajaba y tenía una nómina que gestionaba mejor o peor, pero que le daba para vivir honradamente, pagar sus facturas y comprarse el piso que le dijeron sus directores de sucursal de la caja de toda la vida que podían pagar.

Como sociedad, ¿hasta cuándo vamos a poder soportar esta situación? Se habla mucho de regeneración democrática, pero no se hace nada concreto. Un país no puede sobrevivir sin una mínima cohesión social y estamos rozando el límite. Y las reglas del juego ya no dan más de sí. Por tanto, tenemos que empezar a pensar en cambiarlas de una vez.

About José Luis Salgado Airas

Mi nombre es José Luis Salgado y vivo en Vitoria-Gasteiz. Soy periodista y trabajo en comunicación online como freelance.
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